En las últimas semanas, el Gobierno y la DNIT han ratificado que no habrá aumento de impuestos hasta 2028.
Lejos de ser una simple promesa política, esta afirmación se apoya en un cambio profundo del sistema tributario paraguayo.
La clave no está en subir tasas, sino en cómo se recauda.
Durante años, Paraguay tuvo impuestos bajos, pero también alta evasión e informalidad. Eso empezó a cambiar con tres pilares que hoy ya están operando:
1️⃣ Facturación y libros electrónicos
La masificación de la facturación electrónica permite al Estado ver en tiempo real las operaciones económicas que antes quedaban fuera del radar.
2️⃣ Cruce automático de información
Hoy la DNIT puede cruzar datos de salarios, bancos, tarjetas, inmuebles y operaciones del exterior. La evasión dejó de ser invisible.
3️⃣ Un IRP mucho más amplio
El Impuesto a la Renta Personal dejó de ser marginal. Hoy grava a profesionales, directivos, arrendadores, inversores e incluso ingresos del exterior, convirtiéndose en un pilar real de la recaudación.
El resultado es claro:
el Estado recauda mejor sin necesidad de subir impuestos.
Esto explica por qué Paraguay puede sostener una política de estabilidad tributaria en los próximos años:
más contribuyentes visibles, más cumplimiento y más eficiencia administrativa.
Para el ciudadano y la empresa, el mensaje es doble:
📌 más previsibilidad fiscal
📌 más exigencia de formalidad
Paraguay ya no compite solo por impuestos bajos, sino por un sistema tributario moderno y previsible.
Hecho por: Diego Méndez
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